Persianas de PVC
La elección habitual en vivienda: lama ligera con relleno aislante, disponible en blanco, crema, grafito e imitación madera. Es la que menos esfuerzo exige al mecanismo.
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Una persiana a medida se fabrica con las cotas exactas de su hueco. Tomamos las medidas en su domicilio, el paño de lamas se arma en taller y se monta por el cajón, sin modificar la ventana.
Pedir una visitaLo que determina que una persiana nueva quede bien montada no es el material ni el color, sino la precisión de las medidas. Un centímetro de más y el paño de lamas roza contra las guías en todo el recorrido; un centímetro de menos y queda una entrada de luz permanente por los laterales. Por ese motivo la medición se realiza en la vivienda, con la tapa de registro abierta, y nunca por teléfono.
La primera cota es el ancho útil, que se toma entre guías y no sobre la ventana. La segunda es la altura que hay entre el eje y el alféizar, sumando las lamas que permanecen enrolladas arriba con la persiana subida. La tercera es el diámetro del eje, que condiciona los herrajes y la posibilidad de instalar más adelante un motor tubular.
A esas tres medidas se añade una comprobación que a menudo se pasa por alto: el estado de las guías. Si el perfil lateral está abierto por un golpe o cerrado por acumulación de óxido y suciedad, el paño de lamas nuevo se saldrá por el mismo punto por el que se salía el anterior. Cuando lo detectamos, lo comunicamos en la visita de medición y se corrige antes de encargar la persiana.
Con esos datos se corta el paño de lamas y se arma en taller con la lama terminal, los topes y los herrajes correspondientes. La persiana llega a la vivienda lista para colgar del eje.
La elección habitual en vivienda: lama ligera con relleno aislante, disponible en blanco, crema, grafito e imitación madera. Es la que menos esfuerzo exige al mecanismo.
Lama con relleno aislante, indicada en huecos anchos, terrazas cerradas y fachadas muy expuestas. No se vuelve quebradiza, conserva la forma y admite lacado bicolor.
Lama de madera para galerías y porches del casco antiguo. Filtra la luz sin llegar a cortarla del todo y se mantiene renovando cuerdas y ganchos.
Montamos además persianas de aluminio de seguridad, de lama extruida y con cierres laterales, en bajos y en accesos a patio.
Dentro de las persianas de aluminio hay dos familias distintas, y con frecuencia se confunden. Conviene saber qué aporta cada una antes de decidir.
La lama es un perfil de aluminio con relleno de espuma aislante. Pesa poco para su rigidez, resiste el sol sin deformarse, amortigua el ruido exterior y mejora el aislamiento del hueco cuando la persiana está bajada. Es la opción recomendable para la mayoría de las balconeras y ventanas grandes de vivienda.
La lama es de aluminio extruido, maciza y considerablemente más pesada, y el paño incorpora cierres laterales que impiden levantarlo desde el exterior. Se instala en plantas bajas, accesos a patio y locales. Al pesar más, exige un eje de mayor diámetro y, en la práctica, conviene motorizarla.
En porches y galerías también se solicitan soluciones que regulan la luz en lugar de bloquearla. La persiana alicantina de madera es la tradicional en esos huecos; la lama orientable de aluminio permite graduar la entrada de sol con la persiana bajada. Las valoramos en la visita, porque no todos los cajones admiten estos sistemas.
Buena parte de las pérdidas de calor de un hueco no se producen por el paño de lamas, sino por el cajón. Durante el montaje comprobamos el estado de la tapa de registro y de sus juntas, y le informamos si conviene aislar el interior del cajón aprovechando que está abierto.
El tipo de cajón que tenga su vivienda condiciona el montaje tanto como el material elegido, y en Parla conviven dos soluciones muy diferentes por la forma en que creció la ciudad: primero el casco antiguo y los barrios de bloque, y después Parla Este, la zona de desarrollo más reciente.
En los barrios consolidados, el cajón de obra con tapa de registro frontal facilita el trabajo. El paño de lamas antiguo se extrae por esa abertura, se sustituyen los herrajes que lo requieran y se introduce el nuevo sin tocar la ventana. En viviendas del casco antiguo aparecen además huecos irregulares, que no son rectángulos perfectos y en los que la medición debe repetirse a varias alturas.
En Parla Este, el cajón monoblock viene integrado con la carpintería y se registra por su cara inferior. El montaje es perfectamente viable, pero exige respetar el perfil original del conjunto: los herrajes y el eje deben ajustarse a ese sistema, y el paño de lamas se introduce por una abertura más estrecha. Saberlo antes de la visita nos permite llevar el material adecuado.
En ambos casos, la persiana nueva se cuelga del eje existente si está en buen estado, o de uno nuevo si presenta óxido o deformación. Montar un paño de lamas nuevo sobre un mecanismo gastado no es una buena inversión: dura lo que tarde en ceder la pieza más castigada. Si el cajón necesita un repaso, lo hacemos durante el mismo montaje, y si lo que busca es reparar la persiana en lugar de cambiarla, se lo diremos con claridad.
Dos detalles del cajón deciden si un paño de lamas recién instalado dura muchos años o empieza a dar problemas enseguida.
De poco sirve estrenar paño de lamas si el muelle del recogedor ha perdido tensión. Se comprueba durante el montaje y, si procede, se sustituye en la misma visita.
Es la pieza más económica del cajón y la que antes estropea una cinta recién puesta cuando su rodamiento ha dejado de girar con suavidad.
En una parte de los avisos que recibimos para instalar una persiana nueva, la persiana no hace falta: lo que ha fallado es una pieza del cajón, y reponerla devuelve al paño de lamas muchos años de servicio. Cuando es así, lo decimos.
Recomendamos sustituir el paño de lamas en cuatro situaciones: cuando las lamas están quebradizas y se parten al manipularlas, señal de PVC degradado por el sol; cuando el paño ha cogido humedad y pesa mucho más de lo debido, algo habitual en cocinas y galerías sin ventilación; cuando faltan tantas lamas que reponerlas cuesta más que un paño completo; y cuando el perfil ha dejado de fabricarse y no hay pieza compatible.
Hay además una razón que no es técnica y resulta igual de válida: la reforma de la vivienda. Si se está renovando la carpintería o la fachada, conviene aprovechar para dejar el hueco resuelto, incluida la motorización de la persiana, porque hacerlo más adelante obliga a descolgar otra vez el paño de lamas.
En el presupuesto intervienen el tamaño del hueco, el material y el color de lama, cómo estén el cajón y el eje, cuántas persianas se cambien y si conviene dejar prevista la instalación eléctrica. Se entrega tras la medición, por escrito, antes de dar la orden al taller. Si además le hacen falta mosquiteras a medida para esas ventanas, se miden en esa misma visita, y en la portada tiene el resto de arreglos de persianas que cubrimos en Parla.
No. Persiana y ventana son elementos independientes: el paño de lamas viejo sale por el cajón y por esa misma abertura entra el nuevo, sin rozar el marco ni el vidrio. Únicamente habría que plantear obra si el cajón en sí estuviera roto o fuera de escuadra, y eso se detecta al medir.
Tres medidas y una comprobación. Se toman el ancho libre entre guías, la altura que separa el eje del alféizar y el diámetro de ese eje. Queda comprobar cómo están las guías: si el perfil está abierto, el paño de lamas nuevo se saldrá por donde se salía el anterior, así que se corrige antes.
Lo que tarde el taller en cortar y armar el paño de lamas con esas cotas. La fecha de montaje no se cierra hasta que la persiana existe: preferimos confirmar el día con seguridad a adelantar una cita que luego haya que mover.
Para casi cualquier hueco de vivienda, el PVC con relleno cumple: pesa poco, aísla y fuerza menos el mecanismo. El aluminio con relleno se impone en vanos anchos, terrazas cerradas y fachadas que reciben mucho sol, donde el PVC acaba volviéndose quebradizo. Lo que de verdad decide es el peso que tendrá el paño de lamas.
En PVC no: la lama sale idéntica por sus dos caras. Con aluminio lacado sí cabe el bicolor, un tono hacia el interior y el de fachada hacia la calle. Tenga en cuenta que en muchas comunidades el color exterior se decide en junta, de manera que conviene consultarlo antes de encargar la persiana.
Sí, y advertirlo antes del montaje evita una segunda intervención. Con ese dato colocamos un eje del diámetro correcto y, si hay manera, dejamos el cable pasado hasta el cajón. Llegado el momento solo habrá que introducir el motor tubular, sin volver a descolgar el paño de lamas.
La retiramos nosotros. El paño de lamas sustituido, las lamas sueltas y los herrajes viejos salen de la vivienda con el técnico al terminar el montaje, y la zona de trabajo queda despejada antes de marcharnos.
Sí, y ahí es donde más se pide la persiana de madera, en especial en el casco antiguo y en La Fuente. Su lama filtra la luz sin cortarla del todo, que es justo lo que se busca en una galería. A cambio exige más mantenimiento que el PVC y no lleva bien la humedad constante.
Los recambios habituales de vivienda viajan en la furgoneta.
La alimentación aprovecha el hueco que deja el recogedor retirado.
Correderas, enrollables de cofre, plisadas y de marco fijo.
Chapa ciega, microperforada y ballesta, en comercio y en nave.
Indíquenos qué le ocurre a la persiana: si sube con dificultad, si hace ruido o si se detiene a media altura. Con ese dato preparamos el material antes de acudir a su domicilio.
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