El recogedor empotrado
Es la caja alojada en la pared donde se enrolla la cinta sobre un muelle. Al motorizar se extrae completa y el hueco se tapa o se aprovecha para subir el cable.
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El motor tubular se aloja dentro del propio eje de la persiana, al que se accede por la tapa de registro del cajón. Se conservan el paño de lamas, las guías y la carpintería; lo que se retira es la cinta y el recogedor.
Pedir una visitaMotorizar una persiana ya instalada no es una obra. Consiste en extraer el eje del cajón, alojar el motor tubular en su interior y volver a colocar el conjunto. Para el usuario, el resultado es que desaparece la cinta de la pared y la persiana sube y baja con un pulsador o con un mando a distancia.
El trabajo empieza soltando el paño de lamas del eje y extrayendo el tubo de sus soportes. El motor se introduce dentro y se fija mediante una corona y un adaptador que dependen del diámetro del eje y de su perfil interior, no de la marca de la persiana. En los bloques de Parla conviven varios diámetros distintos, de modo que el material no se encarga hasta haber medido el eje en la vivienda.
Hecho esto, el paño de lamas vuelve a su sitio, el cable sube por el hueco que ha dejado el recogedor y se decide desde dónde se gobernará la persiana: un pulsador atornillado donde estaba la cinta, un mando a distancia, o los dos. Queda un último ajuste, el de los finales de carrera, que es lo que fija dónde se detiene la persiana al bajar, sobre el alféizar, y hasta dónde sube sin forzar.
El hueco que deja el recogedor empotrado se tapa. Si existe una roza previa se aprovecha para subir el cable, y si no la hay se resuelve por superficie con canaleta del color de la pared. La instalación no exige picar el muro ni modificar la carpintería.
Corona y adaptador dependen de cuánto mide el tubo y de cómo es por dentro. Hasta tener esa medida no se pide el motor tubular.
Con el motor instalado, el paño de lamas enrollado ocupa más espacio. En cajones antiguos de poca profundidad puede no haber holgura suficiente.
La fuerza del motor se calcula por el peso real, no por el tamaño del hueco: a igual anchura, un paño de aluminio pesa bastante más que uno de PVC.
Se localiza la toma de corriente más próxima y se decide el recorrido del cable, siempre con la tapa de registro abierta y antes de pedir el material.
El motor tubular es el mismo; lo que cambia es la forma de gobernarlo. La elección depende del uso que se dé a cada hueco y de cuántas persianas se vayan a motorizar en la vivienda.
Es la solución más sencilla y la más duradera. Se instala en el lugar que ocupaba la cinta, de modo que aprovecha la caja existente y no deja marcas añadidas en la pared. Resulta cómoda cuando se motoriza un único hueco y no hay intención de ampliar.
Permite accionar la persiana sin desplazarse hasta la ventana y trabaja por canales: cada hueco se asigna a uno, y puede reservarse un canal general que mueva todas a la vez. Es la opción recomendable cuando se prevé motorizar más persianas con el tiempo, porque las nuevas se asocian al mando que ya está en uso.
Añadiendo un receptor compatible, las persianas motorizadas pueden gobernarse desde el teléfono y programarse por horarios. Es útil en viviendas que permanecen vacías durante el día o en segundas residencias, aunque exige una red wifi estable en la zona de las ventanas.
No hace falta motorizar la vivienda entera de una vez. Lo corriente es arrancar por los huecos grandes —la balconera del salón y la terraza— y dejar los dormitorios para después. Conviene indicarlo desde el principio, para elegir un sistema de mando que admita las ampliaciones previstas.
La mayor parte de los avisos de motorización que atendemos no proceden de viviendas nuevas, sino de los pisos de los barrios consolidados. La explicación es sencilla: son huecos de salón anchos, con paño de lamas de PVC o de aluminio que pesa lo suyo y que se acciona a mano varias veces al día. Cuando en la vivienda hay personas mayores, esa persiana deja de subirse y permanece bajada durante meses.
El segundo motivo es el propio cajón. Los bloques levantados en las promociones más antiguas de la ciudad suelen tener cajones de obra amplios, y en ellos el motor tubular entra sin dificultad. En Parla Este, en cambio, predomina el cajón monoblock, ajustado a la carpintería y con registro por la cara inferior: hay huecos donde no queda espacio para el conjunto enrollado, y en esos casos le planteamos la alternativa antes de encargar material.
Existe un tercer motivo, menos evidente: motorizar reduce el desgaste del conjunto. Desaparecen los tirones bruscos, que son los que castigan la cinta, el recogedor y la polea, y el paño de lamas arranca y se detiene siempre del mismo modo, en el punto fijado por los finales de carrera.
Dicho esto, colocar un motor nuevo sobre un eje oxidado o entre guías abolladas condena al equipo a trabajar forzado desde el primer día. Si lo detectamos, lo que proponemos es revisar el mecanismo y las guías de la persiana antes de motorizar. Y con un paño de lamas al final de su vida útil, sale más a cuenta poner una persiana nueva ya motorizada, porque todo el montaje se resuelve en una sola intervención.
La cinta y el recogedor dejan de tener función. El resto de la instalación —paño de lamas, guías, cajón y carpintería— se mantiene tal cual.
Es la caja alojada en la pared donde se enrolla la cinta sobre un muelle. Al motorizar se extrae completa y el hueco se tapa o se aprovecha para subir el cable.
Si estaba a punto de romperse, la motorización resuelve las dos cosas a la vez. Si estaba en buen estado, se conserva por si en el futuro se recupera la maniobra manual.
El presupuesto se elabora en la vivienda, después de medir el eje y comprobar el cajón. No publicamos tarifas porque dos huecos de aspecto parecido pueden requerir motores de fuerza distinta. En el importe intervienen estos factores:
En la portada puede ver el conjunto de servicios de persianas para vivienda en Parla. Si lo prefiere, indíquenos en el formulario cuántos huecos desea motorizar y en qué barrio está la vivienda.
No. El motor tubular va alojado en el eje que ya está puesto, y el paño de lamas sigue siendo el mismo. Lo que desaparece es la cinta, junto con el recogedor de la pared. Le propondremos renovar la persiana solo si el paño está tan castigado que no merece la pena moverlo con un motor nuevo.
Por lo general no hace falta. El cable aprovecha el hueco libre del recogedor y se conecta al punto de luz o al enchufe que quede más cerca. Únicamente si no hay corriente en las proximidades habrá que prever una toma nueva, algo que se detecta al medir.
Fundamentalmente dos cosas. El sitio que quede dentro del cajón, ya que con el motor montado el conjunto enrollado ocupa más y algunos cajones antiguos no dan esa holgura. Y el peso del paño de lamas, del que dependen tanto la fuerza necesaria como el diámetro mínimo del eje.
Sí, y es lo más habitual. Casi todo el mundo empieza por la balconera del salón o por el dormitorio, que son los paños más pesados, y aplaza el resto. Como el mando a distancia trabaja por canales, las persianas que se motoricen más adelante se asocian sin problema al mando que ya está en uso.
La persiana se queda donde estuviera en ese momento. Los motores tubulares de vivienda no llevan batería, y conviene saberlo: sin corriente, ese hueco no puede moverse a mano. Si la persiana motorizada da a la única salida de una terraza, se lo advertimos antes del montaje.
Menos que una persiana de cinta manejada a mano. Como el motor tubular queda dentro del eje, el tubo y el cajón amortiguan el sonido. Lo que se oye es un zumbido corto al arrancar y al detenerse en cada maniobra.
Con los motores tubulares habituales en vivienda, no. Al retirar la cinta y el recogedor desaparece la maniobra manual y la persiana solo se mueve con corriente. Existen equipos con dispositivo de emergencia, que son de otro tipo y se valoran antes de la instalación.
Depende del cajón más que del año del edificio. Muchos bloques de Parla tienen cajones de obra amplios donde el motor entra sin dificultad, y son precisamente los huecos donde más se nota, porque llevan paños de lamas pesados. Cuando el cajón es ajustado, le proponemos otras opciones.
Se sustituye la pieza averiada sin descolgar el paño de lamas si no es necesario.
Entra y sale por el cajón, sin modificar la ventana.
Marco a escuadra y junquillo a presión para que la malla no se desprenda.
Muelles de compensación, guías, cerradura de suelo y motor.
Indíquenos qué le ocurre a la persiana: si sube con dificultad, si hace ruido o si se detiene a media altura. Con ese dato preparamos el material antes de acudir a su domicilio.
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